¿Por qué engordás al comer menos?

¿Estás optando por comer menos para bajar de peso y sentís que no bajás ni un solo gramo o por el contrario, pareciera que estás subiendo de peso? Aunque te parezca ilógico, hay una explicación científica para esto y se basa en algunos procesos de tu cuerpo, tales como el metabolismo y el almacenamiento energético.

Algunos de estos términos te parecerán familiares y otros poco conocidos, queremos explicarte cada uno de ellos y cómo intervienen en el aumento y pérdida de peso, con esto entenderás porqué comer menos, engorda.

Definiendo los conceptos

La Dra Paola Harwicz, escritora del diario La Nación, asegura que: “El metabolismo es el gasto de energía que el organismo necesita (...) para realizar las funciones vitales básicas. Interviene en todos los procesos químicos que permiten mantener la vida: respiración y oxigenación de la sangre, contracción del músculo cardíaco y circulación de la sangre, funciones cerebrales, mantener el ph en el estómago y el balance de electrolitos, etc. El organismo utiliza entre el 60 y 75% de las calorías consumidas cada día para cubrir las funciones básicas.”

 

En el proceso metabólico, el cuerpo prepara una sustancia llamada insulina, esta es la responsable de convertir el azúcar obtenida de los carbohidratos en energía y distribuirla en sus respectivos depósitos.

El nutricionista Paul D. Segura, explica que “cuando estos depósitos están llenos y no necesitan ese exceso de energía, la Insulina se encarga de llevar el exceso de azúcares hacia otros depósitos donde puedan permanecer por más tiempo y puedan ser utilizados cuando el cuerpo los necesite, es decir en forma de grasa corporal.”

¿Porqué engordás al comer menos?

Seguro que con las definiciones anteriores ya vas comprendiendo un poco, pero vamos analizar más a detalle para que quedés clara de cómo funciona tu cuerpo.

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Cuando consumís determinada cantidad de alimentos, tu metabolismo empieza a absorber cada uno de los nutrientes que el cuerpo necesita para realizar las tareas diarias y las clasifica por categorías: Proteínas, carbohidratos, grasas, minerales, etc.

Los carbohidratos son la fuente principal de energía y además es instantánea, cuando los consumimos, los niveles de azúcar en la sangre se elevan, la insulina es la responsable de disminuirlos y convertirlos en energía que se llevará a los depósitos correspondientes, donde los músculos la tendrán disponible cuando la necesitan.

Si esos depósitos están llenos, como lo habíamos mencionado antes, lo almacenará en forma de grasa, para eliminar esa grasa tendrías que realizar actividades físicas que obliguen a tus músculos, demandar energía en niveles más altos y que se ocupe la almacenada.

Por otro lado, cuando tus músculos trabajan tienden a fatigarse y la fibra se rompe, para recuperarse también necesitan energía y es aquí donde se activa el denominado metabolismo basal, que te ayuda a reducir grasa cuando el cuerpo está en reposo.

Pareciera que la lógica es que si dejas de comer, entonces tu cuerpo tendrá que ocupar la energía acumulada (grasa) para sobrevivir y de esa forma bajar de peso, pero el cuerpo es más inteligente que eso, la doctora Harwicz lo explica de esta forma:

“Cuando un individuo realiza dietas con muy pocas calorías (menos de 800 cal/l día), hace que el organismo funcione en "modo ahorro" y de esta manera, reduce el metabolismo basal. Evite restringir al cuerpo con dietas exigentes difíciles de sostener en el largo plazo, y que reducen el metabolismo hasta en un 25%. Una vez finalizada o abandonada una dieta restrictiva, será muy difícil mantener el nuevo peso logrado. Es preferible un descenso gradual del peso con planes alimentarios acordes.”
Paola HarwiczDoctora

Esto significa que cuando no alimentas tu cuerpo como debe ser, no comes a las mismas horas o no consumes los nutrientes necesarios, tu cuerpo, una máquina perfecta, detecta que necesita tener reservas para cuando no haya energía inmediata disponible.

Adicional a esto, también interviene el denominado “efecto hambruna” y funciona así: “Comer con mucha hambre tiene un efecto contraproducente, no importa cuánta comida hayas dejado de comer, porque tu cuerpo se programa para entrar en “hambruna” disminuyendo tanto como pueda el gasto calórico (para ahorrar energía) y tenderá a almacenar tanto como pueda en forma de grasa, para garantizar que sus fuentes de energía estén siempre disponibles. Esta es la misma razón por la cuál es sumamente importante comer siempre a la misma hora.” (Paul D. Segura)

Imaginate, al comer menos tu cuerpo almacenando energía como loco, mientras pasas largas horas con sensación de hambre. Has estado sufriendo casi por nada.

Seguro habrá quienes digan que haciendo dietas estrictas han logrado bajar peso de forma acelerada y eso es posible solo si la dieta es demasiado radical. 

Sin embargo esto produce un desorden en el funcionamiento del cuerpo, ya que este tipo de dietas no puede mantenerse por mucho tiempo, de lo contrario, entraría a un proceso de desnutrición.

Entonces al interrumpir la dieta, tu cuerpo se ha programado para almacenar energía, entonces habrá un efecto reversible, aumentarás de peso de forma acelerada e incluso podrías ganar unos kilos más que cuando iniciaste, es por eso que estas pérdidas son solo espejismos.

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¿Qué podés hacer?

Por supuesto que no nos podemos ir sin darte nuestras recomendaciones, así que toma nota:

  1. ¡Activate! Hacé un plan de actividades físicas que incluya ejercicios de cardio, que te ayude a gastar energía de forma acelerada. Asimismo, ejercicios de fuerza para trabajar tu masa muscular, evitando la flacidez.
  2. No hagás dietas restrictivas, ya conocés las razones, comer menos pone tu organismo en modo ahorro, no ahorrés energía, gastala.
  3. No te saltés ninguna comida, mostrale a tu cuerpo que siempre tendrá energía disponible cuando la necesite, sin necesidad de almacenar.
  4. Ingerí alimentos de absorción lenta, ricos en fibra, esto permitirá disminuir la sensación de hambre por más tiempo. Además debés hacer un balance en los nutrientes, proteínas, carbohidratos, vitaminas y minerales.
  5. Comé lento, el estómago tarda alrededor de 30 minutos en mandarle información de saciedad al cerebro, si comés muy rápido tu cerebro interpretará que necesitás más calorías e ingerirás más de lo debido.
  6. Hidratate lo más que podás, si tu organismo percibe una leve sensación de deshidratación, pondrá en pausa el metabolismo basal, que requiere de agua para su correcto funcionamiento.

Ahora sí, con estas recomendaciones estás lista para entrar a una vida saludable y alcanzar las metas que te propongás. Si necesitás ayuda u otras recomendaciones, no dudés en escribirnos.

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